No se conceden hipotecas

Las entidades aplican criterios más exigentes para conceder los préstamos debido a las tensiones de liquidez y el repunte de la morosidad provocados por el entorno de desaceleración económica.

 

Una cosa es la oferta comercial y otra, su disponibilidad real. Desde que estalló la crisis de las hipotecas basura estadounidenses el pasado verano, varios bancos y cajas han lanzado numerosas iniciativas comerciales en el mundo de las hipotecas, desde préstamos que cobran euribor más 0,17% hasta productos al 0,2%, pasando por ofertas para determinados segmentos como los jóvenes, sin olvidar las que realizan las entidades para captar las hipotecas de la competencia.

 

Sin embargo, pese a semejante avalancha comercial, con precios aparentemente muy atractivos que exigen a cambio contratar una batería de productos, la realidad tiene otra cara. La banca rechaza más solicitudes de hipotecas que hace un año.

 

Aunque no hay estadísticas oficiales sobre este aspecto, en algunas entidades se manejan estimaciones de que la banca está denegando seis de cada diez peticiones que recibe. Según estas mismas fuentes, hace un año se rechazaban cuatro solicitudes de cada diez que tenían.

 

Criterios exigentes

Desde hace meses las entidades están aplicando criterios de riesgos más exigentes, dado el incremento de la morosidad y el contexto de desaceleración de la economía española. De hecho, la morosidad de los créditos concedidos a particulares y empresas se situó en febrero en el 1,12%, el nivel más alto en cinco años aunque es más bajo que en otros países de la zona euro. En pleno cambio de ciclo económico, las entidades son conscientes de que esta ratio, el peor enemigo de la actividad bancaria, seguirá subiendo durante meses. La propia Asociación Hipotecaria Española (AHE), que está integrada por varios bancos y cajas, pronostica que la morosidad aumentará “durante un año y medio más”.

 

Ante el repunte de los impagos, bancos y cajas se han vuelto mucho más exigentes a la hora de conceder créditos. “Al incrementarse la morosidad derivado de la situación económica, los criterios de riesgos son más duros y, por tanto, el porcentaje de operaciones rechazadas es superior”, reconocen en un banco.

 

A esto se suma otro factor directamente ligado con la actual situación. Las tensiones de liquidez que hay en el sistema obligan a las entidades a ser todavía más exigentes a la hora de seleccionar a qué operaciones destinan sus recursos. Fruto de estas tensiones, el precio al que se prestan dinero las entidades, el euribor, está en varias referencias en su nivel más alto en más de siete años.

 

Aunque la media del sector se sitúa en seis operaciones rechazadas de cada diez, hay entidades en las que esta  medida es incluso superior. Esto se produce porque muchas de ellas tienen ahora ofertas a precios aparentemente muy atractivos, lo que atrae más solicitudes de clientes, y por eso reciben muchas propuestas que no han encontrado crédito en otros bancos o cajas. Por ejemplo, una de las grandes entidades del mercado está rechazando nueve de cada diez solicitudes.

 

Un banco mediano está denegando 51 de cada 100 peticiones de hipoteca. “Nuestra área de hipotecas percibe que nos llegan más solicitudes porque en el mercado se están descartando más operaciones”, explican fuentes de un banco extranjero. En otra entidad constatan que “las cajas, que antes daban muchos préstamos, están ahora denegando más operaciones”.

 

En este entorno, las estadísticas oficiales constatan que mes a mes se están firmando menos préstamos. En 2007 se contrataron 361.088 hipotecas menos que en 2006. Ya este año, en febrero, último dato disponible, se firmaron 81.897 préstamos, casi un 26% menos que doce meses antes.

 

En esta línea y ante la ralentización en el alza del mercado inmobiliario, el volumen en hipotecas crece a su nivel más bajo desde 1996. Hasta febrero lo hacía un 13,1%, y la AHE ya pronosticó que este año podría crecer entre un 6% y un 9%, el menor ritmo de su historia.

 

Precios al alza y menos flexibilidad para rebajar la cuota mensual

Mucho ha cambiado la oferta hipotecaria de las entidades desde que se desató la crisis crediticia el pasado verano. Hasta hace algo más de un año la banca estaba inmersa en una vorágine de fuertes crecimientos del negocio hipotecario –aumentaba a tasas superiores a un 21% frente al 13,1% del pasado febrero–. Para responder al alza del euribor y a las fuertes subidas del precio de las viviendas se hicieron habituales en las ofertas de las entidades las fórmulas para rebajar la cuota mensual. Entre otras, había préstamos que permitían aplazar el pago de una parte del capital inicial hasta el final del préstamo.

 

Sólo cobraban intereses durante un tiempo –con lo que la cuota, compuesta de capital e intereses, se reducía–. Podían llegar a financiar hasta el 100% del valor de tasación de la vivienda. Algunas tenían plazos de amortización superiores a los 40 años. Hoy muchas de estas fórmulas apenas existen en las ofertas de las entidades. Es un claro signo de cómo ha cambiado la estrategia por la crisis. Otra señal está en los propios precios de los productos.

 

Varias entidades han retirado préstamos a precios muy atractivos o han encarecido su hipoteca. Por ejemplo, Bankinter retiró en otoño su préstamo a euribor más 0,18%, y recientemente ING Direct y Sabadell, entre otras, han subido el diferencial que aplican sobre euribor.

 

También están aumentando el tipo fijo que cobran los primeros seis o doce meses de préstamo. Santander y Openbank, entre otros, han colocado el tipo de salida de algunos préstamos en un 5,9% y un 5,75%. Estos cambios se producen en plena subida del euribor. La referencia más utilizada para calcular el tipo de interés de las hipotecas en España alcanzó en abril el 4,82%, el nivel más alto desde diciembre de 2000.

 

Fuente: expansión

 

Enlaces relacionados:

 

Hipotecas

Prestamos personales

Prestamos hipotecarios

Pleitos por no pagar sus casas

Hace dos años firmar una hipoteca era fácil. Los bancos competían con tipos de interés por los suelos. Pero las tornas han cambiado. Una subida brusca del euríbor que no todo el mundo incluyó en sus cuentas personales dibuja hoy un panorama muy distinto. Ahora la misión de muchos de los que entonces contrataron un crédito hipotecario es la búsqueda desesperada de fórmulas para afrontar el pago de las letras y sobrevivir al mes. Algunos, lo consiguen. Para otros, ya se ha convertido en una misión imposible. Y acaban delante de un juez con sus más preciadas posesiones en peligro. De mantenerse el ritmo de los cuatro primeros meses de este año en los juzgados, las ejecuciones hipotecarias doblarán prácticamente las que hubo 2006, último año de gran bonanza económica.

 

De seguir así en los próximos meses la progresión registrada ahora -y las previsiones no son halagüeñas- se habrá registrado algo menos del doble de ejecuciones que hace dos años. En la actualidad los juzgados de Jaén reciben un caso de demanda por impago de hipoteca por cada tres o cuatro días. Se denomina ejecución del crédito hipotecario. Cuando de la economía española sólo se hablaban bondades -en 2005 por ejemplo- entraba una demanda cada siete días.

 

De enero a abril de este año, fueron 33 casos los presentados en los juzgados por parte de las entidades bancarias. En todo el año 2006 no se llegó a la cifra de 65. Y aunque en 2007 ya se notó el incremento como reflejo de la desaceleración de la capacidad económica de las familias -79 en todo el año-, es en estos primeros meses del año cuando puede comenzar a hablarse de una subida significativa.

 

Aún no se han llegado a los niveles del año 1993, cuando este tipo de demandas por hipotecas impagadas se daban aún con más frecuencia, pero el cambio se ha hecho notar.

 

Felisa Becerra, directora de coyuntura de Analistas Económicos de Andalucía (AEA), puntualiza que «técnicamente» no se puede hablar de crisis. «La morosidad en España sigue siendo de las más bajas de Europa, con un 1%. Lo que sí es cierto es que está aumentando este factor y de ahí que el Banco de España haya advertido a las entidades financieras que sean cautelosas a la hora de conceder los créditos», añade. En otros ámbitos, como en el comercial, la morosidad también ha aumentado. En Jaén, las cifras hablan de un aumento del 21,4%en productos impagados, según publicó recientemente el Instituto Nacional de Estadística.

 

¿Negociar o ejecutar?

 

En el terreno bancario, la mejor alternativa para las entidades no es ejecutar la hipoteca, es decir, presentar la demanda en el juzgado por impago. ¿Por qué? Es sencillo: su negocio no es el del ladrillo. Antes de llegar al recurso judicial, lo habitual es que intente negociar con el cliente. Con una rebaja del tipo, con una ampliación del plazo para recortar la cuota mensual, con un diferencial más ventajoso... Eso sí, siempre teniendo en cuenta la situación económica del afectado.

 

Tal y como afirma Pablo Pérez, delegado territorial para Granada y Jaén de la Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas (Ausbanc), «cuando el banco llega al juzgado es porque el caso no tiene remedio y los plazos legales se han cumplido sin solución de negociación».

 

Y es que, a la tercera cuota mensual impagada, están obligados a presentar la demanda para ejecutar el crédito hipotecario. El plazo máximo son 90 días. Lo que no quiere decir que puedan comenzar el proceso judicial antes.

 

Pérez explica que la ley permite una última oportunidad antes de perder la vivienda y una vez ejecutado el crédito. Cuando se trata de la primera hipoteca se puede pagar el total de lo que se debe, más los intereses generados, más las costas procesales del pleito y rehabilitar el crédito, esto es, recuperar la posición anterior. El banco está obligado a ello. «En realidad se producen muchas rehabilitaciones de estos préstamos, pero la gente debe ser consciente de que sólo se puede hacer esto una vez», recuerda Pérez.

 

A un paso de la subasta

 

El siguiente paso a la ejecución, sino se logra rehabilitar el crédito y no se llega a un acuerdo, es la salida a subasta pública del bien afectado por la hipoteca. Y se adjudica al mejor postor. A efectos prácticos, la propiedad de la vivienda se pierde. Y en el primer paso de un proceso que puede terminar de este modo se han visto ya este año más de una treintena de titulares de créditos hipotecarios. Desde AEA, Felisa Becerra apunta que es difícil elaborar una estadística sobre el tipo de personas que están cayendo en esta situación en la actualidad. Pero el perfil habla de asalariados, de la clase media, de aquellos que asumieron una hipoteca al límite de sus posibilidades.

 

El límite para obtener un préstamo de este tipo está en que la cuota mensual se lleve un 33% del total de los ingresos. «Se ha dado hasta en casos del 40% y quienes lo asumieron al límite y no previeron una subida del euríbor se ven en serias dificultades».

 

Las consecuencias de la crisis en el eslabón más débil de la cadena, el consumidor, aún no han hecho más que empezar.

 

Fuente: Ideal

Albergado en:blogdiario.com Un servicio de HispaVista Contador gratis contadorplus.com